Terremoto: ¿Cómo evitamos las secuelas psicológicas?

Después de una catástrofe como la que enfrento nuestro país la madrugada del sábado 27 de Febrero, la vida cotidiana queda trastocada. Las autoridades hacen su trabajo en cuanto a reestablecer el orden a lo largo del territorio, cosa que no será rápida.

Hay otro tipo de daño que puede dejar secuelas igual de permanentes: El trastorno de Estrés Post-Traumático (TEPT). Es una enfermedad siquiátrica, que se presenta después de un evento traumático caracterizado por la existencia de amenaza de lesión o de muerte para la persona misma o para alguien más. O bien, la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados.

¿Cómo saber si alguien presenta esta enfermedad?

Según el criterio del DSM IV (Manual Diagnóstico Y Estadístico De Los Trastornos Mentales) deben presentarse por más de un mes los siguientes síntomas:

  • El hecho traumático es re-experimentado con persistencia (Recuerdos, sueños, flashbacks, etc.)
  • Persistente evitación de estímulos asociados con el trauma (Aislamiento de las personas, lugares u objetos que hacen revivir el evento)
  • Síntomas persistentes de incremento en la vigilia (Hiperventilación, Irritabilidad o ataques de ira, Dificultad para dormir, Dificultad para concentrarse, Respuesta exagerada a las cosas que los sobresalta, Vigilancia excesiva)
  • Embotamiento de la reactividad general (Falta de interés en las actividades normales, Amnesia, Sentimientos de despreocupación e indiferencia, Sentimiento de un futuro incierto, “Insensibilidad” emocional o sentimiento de que nada les importa, Disminución en la expresión de estados de ánimo, entre otros)
  • También pueden presentarse síntomas físicos como: palidez, sensación de latidos del corazón en el pecho, palpitaciones, dolor de cabeza, fiebre, desmayos, mareos, entre otros.

¿Cómo evitamos que alguno de nuestros cercanos llegue a desarrollar TEPT?

  • La primera necesidad es la de sentirse a salvo. Aún en las situaciones más difíciles, es posible crear un ámbito de seguridad
  • Estimulando a la persona afectada para que recuerde el evento, para que exprese sus sentimientos y para que gane algún sentimiento de dominio con respecto a la experiencia
  • También es importante reconocer y respetar los límites de la persona traumatizada. El trauma, casi por definición, implica la ruptura de los límites personales, irrumpiendo de manera intrusiva en el espacio vital de la persona.
  • La persona necesita ser aceptada y no juzgada.
  • Frecuentemente la persona necesita hablar y ser escuchada.
  • Permitir la expresión de sentimientos. No empujar a la catarsis
  • Tratar que la persona, mientras habla, haga algún tipo ejercicio de relajación. Podemos ayudarlo simplemente haciendo que centre la mirada en un lugar (ojala no cierre los ojos para evitar imágenes del acontecimiento traumático), respire profundamente y vaya relajando una a una las distintas partes del cuerpo (desde la cabeza, hasta los pies).

Tengamos cuidado con las opiniones que damos respecto a las reacciones emocionales de la gente que presente algún grado de trauma. Todos tenemos distintos umbrales de resistencia y grados de sensibilidad a los eventos como el que acaba de sufrir Chile.

Si luego de un mes, la persona sigue teniendo la sintomatología se recomienda la visita a un especialista, pues estas alteraciones pueden provocar malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Karolina Lama es Directora del Centro de Terapias Creativas.

Última modificación: Thursday, 7 de June de 2018, 07:40