Diagrama de temas

  • General

    Conozca Chiloé




    El archipiélago de Chiloé está localizado en el sur de Chile, entre los paralelos 41º y 43º de latitud sur. Comprende principalmente una gran isla, la isla Grande de Chiloé, además de gran número de islas e islotes menores. El archipiélago tiene una superficie de 9181 km² y contaba con una población total de 154 766 personas en el año 2002.

    En el presente curso, aprenderemos elementos importantes de este lugar como la geografía, historia, mitología y lugares turísticos para visitar.

    Al finalizar el curso, serán capaces de viajar al Chiloé y no perderse en el camino, en la ciudades, y sabrán enfrentar, por ejemplo, al Trauco.
  • Tema 1

    Introducción


    Los temas a tratar en el curso son:
    • Geografía
    • Historia
    • Mitología
    • Música y Tradiciones
    • Lugares para visitar


    Para comenzar, puedes ver este video que ilustra el paso de Pablo Neruda por Chiloé, en particular por Ancud.



  • Tema 2

    Geografía


    El archipiélago de Chiloé es como un pequeño continente adosado al territorio chileno del cual es geográficamente muy distinto. Siendo la Isla Grande de Chiloé la segunda más grande de Sudamérica; después de la Tierra del Fuego, se separa del continente por el canal del Chacao y de la cordillera andina por un mar interior, extendiéndose por más de cien millas hacia el sur. La Isla Grande tiene una costa occidental abrupta e inhóspita, presentando a lo largo de su litoral el erosionado relieve de la milenaria cordillera de la costa.

    Esta cordillera, que no supera los mil metros, es drásticamente cortada por dos lagos, el Cucao y el Huillinco, y aunque más al sur vuelve a levantarse, no logra recobrar su unidad vertebral, cambiando también su nombre por el de cordillera de Piuchue en su sección norte y de Pirulil por el sur. Aparte de estos promontorios cubiertos de bosques impenetrables, el relieve de la Isla Grande es más suave que escabroso.

    La Isla Grande de Chiloé está separada del continente por un mar interior, seccionado por grupos de islas transversales alineadas de oriente a poniente. Forman este mar interior el seno del Reloncaví, el Golfo de Ancud y el Golfo del Corcovado.

    Si bien hacia el occidente la isla enfrenta al temible océano Pacífico, hacia el oriente el relieve se despliega en forma de suaves colinas. Colinas que se transforman praderas, vegas y matorrales que se prolongan hasta las mismas aguas de los canales del mar interior. A lo largo de este litoral interior se dibuja un paisaje exhuberante de verdes de helechos, quiscales, pajonales, pangales y decenas de ensenadas y esteros.

    Las islas que conforman el archipiélago comienzan por el norte con la isla Cacahué y finalizan por el sur con la isla Talcán del grupo Desertores. Reunidas en cardúmenes forman grupos bien característicos y definidos: Por el norte, colindando con el Golfo de Ancud, emerge el grupo de las Chauques, integrado por las islas Cola, Buta, Chauques, Voigue, Tauculón, Mechuque, Añihué y otras de menor importancia. Un poco más al sur y casi en el centro de la isla Grande aparece un segundo grupo presidido por la gran isla Quinchao, y secundado por las islas Linín, Llingua, Teuquelín, Meulín, Tac, Quenac y Caguach.
    Al suroeste de la isla de Quinchao se ordena un tercer grupo, siendo la mayor isla, la de Lemuy, desplegándose hacia oriente el grupo con las islas Chelín, Quehui, Chaulinec, Alao y Apiao. Luego de este conjunto se presenta el grupo Desertores, integrado por las islas Chulín, Talcán, y numerosos islotes menores.

    Aparte de estos cuatro grupos de islas habría que destacar el que se encuentra al sur de Queilén y en la entrada del estero de Compu, formado por las islas Tranqui, Acuy y Chaullín. Y finalmente el que protege el puerto de Quellón con sus islitas Caillín, Laitec y Codita. Si se suma la isla de San Pedro que se encuentra en el extremo sur de la isla grande, se obtiene un total de 23 islas de cierta importancia considerando superfiecie y población. Además hay que considerar una infinidad de islotes, casi todos habitados, los que duplican este número. Para completar este panorama geográfico, es necesario destacar la cortina continental andina, boscosa y pétrea que eleva sus cumbres nevadas, como el Calbuco, el Corcovado, el Hornopirén y otros volcanes, y que constituye el llamado Chiloé Continental.

  • Tema 3

    Historia


    Primeros pobladores de Chiloé:
    Aún no hay acuerdo sobre la teoría del poblamiento de estas islas. Algunos autores plantean un origen polinésico y otros, mongólico. También se sostiene el origen desde el continente, de los antiguos indígenas chilenos. Según ésto, los huilliches, "hombres del sur", en idioma mapuche, son los originarios de estas regiones. Pero también se sostiene que los huilliches serían uno de los tantos grupos inmigrantes del archipiélago, junto a los chonos o "payos" y los cuncos. No es descartable tampoco la tesis de las inmigraciones de los polinésicos, quienes habrían influído en la conformación racial de los chilotes.
    Siendo excelentes marinos podían navegar extensos dominios de miles de kilómetros, desde el canal del Chacao hasta el canal del Beagle o desde el Golfo de Penas a la Isla Navarino.

    En un mar de incógnitas aún no resueltas, parece claro que los chilotes originarios tomaron contacto con los cuncos, huilliches, araucanos y luego con los españoles.

    En vestuario utilizaban el telar de mano usando lana de carnero. Decoraban sus trajes con plumas vistosas. En medios de comunicación usaban la "dalca", especie de lanchón construído con de tres a cinco tablones con los que practicaban una especie de virtuosismo navegante y una intrepidez que asombró a los españoles. Se deplazaban de un lugar a otro sin retroceder jamás ante los embates de estos mares tan cambiantes. Impulsando la dalca con cuatro o seis pares de remos. Cultivaban el campo con arados obteniendo papas, maíz, quina y mangos (especie de cebada). En su dieta combinaban estos vegetales con una gran variedad de pescados y mariscos. Todos sus alimentos los comían cocidos. Para los mariscos se valían del "curanto", cocimiento en hoyo con piedras recalentadas. Para guardar secaban y ahumaban el pescado.

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    Descubrimiento y Conquista:
    Luego del descubrimiento de América por Colón en 1492, se inicia por parte de las grandes potencias de la época una fiebre de descubrimientos y conquistas. En 1520 Hernando de Magallanes descubre el estrecho que lleva su nombre. Luego, en 1540, en viaje a Perú, Alonso de Camargo logra avistar las costas de Chiloé. Años más tarde, el conquistador de Chile, don Pedro de Valdivia, con el objeto de recabar información geográfica para mejorar la navegabilidad de los buques que venían de España, organizó una expedición para explorar los mares australes hasta el Estrecho de Magallanes. Valdivia entregó el mando de esta expedición al capitán Francisco de Ulloa, el que llega al canal del Chacao en 1553, continuando hacia el estrecho de Magallanes. De vuelta recorre las islas del archipiélago. De allí es que se le considere el primer descubridor de Chiloé.

    Juan Fernández Ladrillero fue encomendado por el Gobernador de Chile, García Hurtado de Mendoza para la conquista de nuevas tierras para la corona española hacia el Estrecho de Magallanes.
    En septiembre de 1558, Juan Fernández ingresa a los canales de Chiloé, allí toma contacto con los aborígenes.
    Paralelamente a estos hechos, García Hurtado de Mendoza inicia otra expedición que cruza el canal del Chacao el 28 de febrero de 1558, tomando posesión de estas islas para la corona española.

    En esta expedición iba Alonso de Ercilla y Zúñiga, autor de "La Araucana", poema épico que narra la Conquista y Guerra de Arauco, el que escribió sobre estas islas:

    "Era un ancho archipiélago poblado de inumerables islas deleitosas, cruzando por el uno y otro lado góndolas y piraguas presurosas marinero jamás desesperado en medio de las olas fluctuosas con tanto gozo vio el vecino puerto como nosotros el camino abierto".

  • Tema 4

    Historia


    La Independencia:
    El movimiento revolucionario que comenzaba a gestarse en Chile pasó inadvertido en Chiloé. De hecho, en 1813 los realistas pudieron reclutar hombres y pertrechos para luchar contra los patriotas continentales. Una vez derrotados los realistas en Chile por los patriotas, estos iniciaron la liberación de Chiloé a cargo de Lord Cochrane quien fue derrotado por los españoles. Luego el mismo Ramón Freire, Director Supremo de la República, reinicia los preparativos para la definitiva derrota de los españoles. Luego de una serie de escaramuzas y batallas muy reñidas, las tropas chilenas se empantanan y deben retirarse. En seguida se suceden una serie de negociaciones que no conducen a nada. Después de una bien preparada campaña y sólo en 1826 se procede al juramento del tratado de Independencia de Chiloé y a la anexión a la república de Chile.

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    En la Actualidad:
    Durante décadas su situación de estancamiento confabuló contra su mantención como pueblo. Hoy día, y con el modelo impuesto en todo Chile, Chiloé ha experimentado nuevos cambios en sus sistemas de vida y economía. Nuevas empresas de acuicultura, como las salmoneras, han traído beneficios y también problemas para los isleños. Se han alterado ecosistemas muy delicados. La dualidad del desarrollo con sus aspectos positivos y negativos ha golpeado fuerte en Chiloé, pero así como esta época puede chocar con los sistemas antes establecidos, el archipiélago es lo suficientemente flexible como para asimilar cambios y depurar sus contradicciones e integrar todo lo positivo que éstos puedan aportar y, eliminar, a través de un trabajo conjunto de toda la comunidad, aquellos que les son lesivos.

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    Los chilotes constituyen un pueblo fuerte y trabajador que ha resistido los embates de sucesivas invasiones, resistencia que lejos de amurallarse ha sabido incluir lo mejor de las influencias externas como parte del ser mismo del isleño, manteniento en alto el profundo sentido de la libertad característico del chilote y sus tradiciones culturales, tan ricas y tan variadas.

    El optimismo y la fé en un porvenir cada vez mejor, caracterizan la mentalidad de los chilotes. La gran aventura de los mares y los canales, los anchos y abruptos paisajes, los desastres naturales que borran de una plumada millones de años de trabajo de la naturaleza y los hombres, el sentido de la libertad y la defensa de sus tradiciones, son elementos básicos para entender a este pueblo hospitalario y valiente, marítimo y campesino, gente solidaria y de tradiciones.

  • Tema 5

    Mitología


    A continuación, revisemos una presentación con los principales personajes de la mitología de Chiloé.

  • Tema 6

    Música de Chiloé

    Pocas expresiones folclóricas chilenas tienen la riqueza acuñada durante siglos por la música de la isla de Chiloé. Con reconocida capacidad para incorporar referentes externos sin perder su naturaleza, la música chilota tiene su origen en la influencia de los misioneros religiosos que bajo la Conquista trajeron formas como el pasacalle o chacona, según establece el músico e investigador Jaime Barría Casanova. Las características danzas de la isla comparten raíces europeas y sudamericanas, de acuerdo con la descripción de Barría, entre la nave y el chocolate, ambos de procedencia hispana; la segrilla o sirilla, descendiente de la seguidilla o fandango español; el rin, derivado de la cuadrilla y la contradanza inglesas; la trastrasera, con antecedentes en España y Argentina; y la pericona, de origen uruguayo y argentino. Con instrumentos característicos como el rabel, la guitarra, el acordeón y el bombo, la música chilota fue desde los años '50 objeto de recopilación por parte de músicos de proyección folclórica y ha sido fuente de inspiración para diversos conjuntos hasta la actualidad.

    Escucha el siguiente playlist de canciones representativas y famosas de autores chilotes y de la tradición de la isla.
  • Tema 7

    Tradiciones



    La noche de San Juan
    Era común en las familias del lugar una o más personas de nombre Juan o Juana. En torno a ellos giraban las celebraciones que realizaban en la noche de San Juan. Alrededor del fogón se reunían los parientes y amigos a cocinar un asado de cerdo, a tomar chicha de manzana o vino, a contar chistes, a preparar el trompo con la grasa que se desprendía del asado y a planear y realizar las tradicionales pruebas de la noche de san Juan (la prueba de las papas, de las agujas, etc.). A las 12 de la noche en algunas ocasiones los valientes hombres que participaban en la celebración salían en busca de los codiciados entierros, que según la creencia, ardían a esa hora. Del resultado nadie se pronunciaba, por su parte el dueño de casa salía después de las 12 de la noche a guasquear sus árboles frutales para que tuvieran una producción abundante en la próxima temporada.

    Pedir la mano
    La pedida de mano constituía un verdadero ceremonial en antiguas épocas. El novio debía enfrentarse a los padres de la niña para solicitarla. Aquellos una vez que decidían el matrimonio en común acuerdo con el novio determinaban la fecha en que se realizaría la pedida de mano. En esta ocasión, el novio llegaba acompañado de sus padrinos, quienes solicitaban oficialmente la mano de la niña. Después de ofrecerle una comida a las visitas, los padres de la niña hacían entrega de su hija a los padrinos, quienes la tenían en su poder hasta el día del matrimonio religioso. Una vez realizada esta ceremonia, la dama se convertía en la legítima esposa y se quedaba ligada para toda la vida a su marido.

    El brujo
    Sobre un montón de paja se colocaba una persona simulando estar muerta. En la entrada de la puerta dos hombres hacían el papel de perros, quienes aullaban y ladraban incesantemente. Mientras tanto uno, dos o tres brujos saltaban alrededor de la casa y cada vez que los dolientes se descuidaban los brujos entraban a la casa a tratar de sacar el muerto, lo que no conseguían. Se sacaba al muerto del lugar y se llevaba al cementerio. Allí, el cura provisto de un sombrero con horines bendecía al difunto, quien era enterrado debajo de un montón de paja. Los dolientes que permanecían en el cementerio, se quedaban dormidos, para sacar a golpes o a patadas al desafortunado difunto. El juego finaliza con lamentos de los dolientes y aullidos de los perros quienes se percatan del hecho después que los brujos se han salido con la suya.

    La minga
    La minga fue una costumbre digna de destacar , porque reflejaba la disposición de los hombres del lugar para ayudar a sus semejantes en trabajos tales como: destronque, deschampe, siembra, aporcadura, etc. El dueño de casa solicitaba la ayuda de varios vecinos para realizar en un día un determinado trabajo. El ayudante era pagado con abundante comida y vino; pero, además, los días eran cambiados, es decir, debían ayudarse mutuamente. Excepcionalmente, cuando la minga se trataba de destronque, el dueño de casa preparaba un baile para los mingueros, como una forma de rematar el trabajo y agradecer a sus vecinos.

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    La pesca al pinche y con corrales
    La primera se realizaba con cierta frecuencia y consistía en esconder el bote en un determinado lugar para atrapar con lienza ciertos peces preferidos, especialmente la sierra. Aquella constituía el pez favorito de los lugareños y el de mayor abundancia. Por su parte, la pesca con corrales consistía en atrapar los peces con murallas de piedra o madera, las que encerraban un lugar determinado de la playa. Los corrales de piedra eran levantados, generalmente, en las costas bañadas por el mar abierto. Por el contrario, en la bahía se construían los corrales de varas, las que eran sostenidas por firmes bases de madera llamadas metrenquen. Los pejerreyes, robalos y a veces sierras eran los peces que con mayor frecuencia se atrapaban en los corrales tanto de piedra como de varas. Los productos de la pesca pasaban a formar parte de la alimentación del lugareño o bien vendidos por dinero o cambiados por otros productos que faltaban en la casa.

    El curanto
    Generalmente, una vez terminada la actividad de la marisca, las familias se disponían a prepara el tradicional curanto para cocinar en mejor forma los mariscos extraídos. El dueño de casa con sus hijos mayores procedían a hacer un hoyo en la tierra o a limpiar el ya hecho anteriormente. Luego cargaban el curanto con leña y piedras y le prendían fuego. una hora o más ardía incesantemente la leña, hasta que las piedras adquirían un color rojizo. Cuando esto sucedía todo estaba listo para cocinar los productos. Una vez desparramadas las piedras se construía un círculo con ramas alrededor de ellas. Posteriormente se colocaban los mariscos más firmes como almejas, caracoles, luego se agregaban las cholgas, culenes y navajuelas; así mismo las papas, legumbres, pescados, milcaos y chapaleles. Todo esto se tapaba con pangues y champas. El curanto estaba listo después de una hora o un poco más de cocción.