Las espumas

Las espumas de poliuretano son un producto muy extendido entre los aficionados al bricolaje. Se aplican fácilmente sin necesidad de mancharse y resultan muy útiles en múltiples funciones. Por ello, han sustituido a otros productos convencionales en el sellado de puertas y ventanas e incluso en la reparación de muros.

Composición.

Su materia base es el poliuretano. Este tipo de espumas no requieren de la humedad ambiental. Al soltar el cierre del bote y, después de agitarla, entran en contacto los dos componentes y comienza a reaccionar. El tiempo de endurecimiento es más rápido que en las espumas de un componente.

- Una vez aplicadas, las espumas aumentan de dos a cinco veces el volumen al endurecerse completamente.

- Presentan una excelente resistencia a los cambios climáticos más drásticos. Soportan tanto heladas como altas temperaturas, sin estropearse.

- Al endurecerse, adquieren gran resistencia sin perder flexibilidad.

- Pueden cortarse, pulirse e incluso pintarse.

- Se han convertido un aislante térmico y acústico muy eficaz.

Cuándo se deben utilizar.

La principal aplicación de estas espumas, o por lo menos la más conocida, es que permiten el sellado de puertas y ventanas, trabajando como aislante ante el frío y el calor. Se emplean también para el sellado de saneamientos o con propósitos decorativos.

Cómo se realizan.

Es importante ventilar la habitación donde se vaya a utilizar el producto e incluso ponerse una mascarilla protectora. La espuma se pega no sólo donde se aplica sino en cualquier lugar con el que entra en contacto. Por eso, hay que ser muy escrupuloso con el trabajo. Se aconseja proteger los lados del lugar de aplicación con bandas adhesivas especiales. Se puede limpiar, antes de que se haya endurecido, con acetona o con un limpiador específico.

Última modificación: Thursday, 7 de June de 2018, 07:39